DIONISIO ROMERO, JUAN LUIS CIPRIANI Y EL FUJIMORISMO


Dionisio Romero,
Juan Luis Cipriani y el fujimorismo

1993. Juan Luis Cipriani es un político con sotana y su vocación es hacer migas con el poder:
es amigo personal de Dionisio Romero, Alberto Fujimori y Alan García.
Cuáles son los vínculos religiosos de los Romero en Piura?
Esta es una familia de una zona muy aislada y pobre de España, que es Soria. Salieron de un lugar muy tradicional, muy pobre, con una estructura de clases semifeudal que se mantuvo hasta entrado el siglo xx. Y se convirtió en zona de expulsión de mano de obra. Más o menos a fines del siglo xixy comienzos del xxcomienza la gran migración española al Uruguay y la Argentina, o iban a las colonias como Cuba y Puerto Rico. Es un sitio de una religiosidad ancestral muy marcada. Puedes ver en las cartas de Calixto Romero ese catolicismo conservador que los Romero han mostrado desde la primera generación y que se transmite a todas las generaciones. Feliciano del Campo Romero era muy devoto, incluso creo que financió una capilla en la catedral de Piura y estuvo metido en la fundación del colegio de los jesuitas en Piura para que la élite se educara ahí. Él nace en España y llega al Perú a manejar el grupo, y tiene una vinculación al parecer muy cercana con la Falange Española. Hay avisos de la casa comercial Calixto Romero en las revistas y periódicos de la Falange. No solo eran católicos muy conservadores, sino que al mismo tiempo estaban identificados con los sectores más derechistas de la sociedad española de su tiempo. Eso lo afirma una historiadora española, Ascensión Martínez.

¿Habría una contradicción entre la modernización del grupo y una actitud conservadora en la religión?
No, es un complemento. Yo creo que las empresas permiten una vinculación mucho más estrecha con la Iglesia, porque hay donaciones o ayudas que el grupo provee, como el caso de la catedral de Piura, los colegios. Estoy hablando de Feliciano del Campo Romero.

¿De qué años es ese vínculo?
De los años veinte, treinta, cuarenta. La casa de Feliciano del Campo en la plaza de armas de Piura está llena de azulejos sevillanos, parece una casa española típica. Entras a un patio que te da la impresión de estar en la mezquita de Córdoba y, subiendo la escalera, hay un vitral de Jesucristo. Eso refleja qué tan importante era para ellos la defensa de esa tradición.

Algo así como el puritanismo de Max Weber: trabajar y ahorrar.
Sí, pero ocurre así. Ten en cuenta que en el momento en que Feliciano del Campo Romero apoya a la Falange Española, va naciendo en esa España aterrada por la República, por el Frente Popular, por las tendencias violentas del cambio radical y el anticlericalismo español muy acentuado, el Opus Dei. Es una orden que no está estrictamente originada en la Falange aunque es parte del mismo grupo social conservador, de los que quieren una opción política de defensa de la tradición, del imperio español, de los valores tradicionales españoles, pero entra por el lado de la Falange. Aquellos que consideran que los valores religiosos están en peligro y hay que defenderlos, escogen la opción del Opus Dei. Van por cuerdas separadas, pero ambos están muy vinculados. Entonces, la fortuna de los Romero les ha permitido reforzar un vínculo con la Iglesia y, al mismo tiempo, ellos se han apoyado en la Iglesia para desarrollar instituciones educativas. Quien tiene el vínculo más claro es Dionisio Romero Seminario, que apoya con gran entusiasmo la creación de la Universidad de Piura en 1971. No solo eso, sino que enseña en la Universidad. Además, no es el único miembro de la familia, porque el padre de Dionisio tuvo un hijo fuera del matrimonio, que se llama Ramón Romero, quien era considerado por Feliciano parte de la familia y lo incorporaron en el grupo, siguiendo la tradición, como funcionario. Ramón tenía propiedades, nunca fue aislado y era parte del núcleo familiar. Es Ramón Romero quien dona gran parte de los terrenos donde hoy está la Universidad de Piura.

¿Hay un toma y daca también entre el Opus Dei y el grupo Romero?
En la fundación de la Universidad de Piura, que es la institución educativa más importante del Opus Dei, porque se funda antes de que crearan los colegios en Lima como el Salcantay y el Alpamayo, de mujeres y hombres respectivamente, está claro que hay por lo menos dos Romero que tienen una vinculación muy estrecha y dan apoyo al Opus. Pero después la relación con Ramón se rompe.

¿Entre los Romero?
Sí. Parece ser que no han vuelto a relacionarse, según dicen distinguidas damas piuranas.

¿Y Dionisio Romero tiene una amistad muy cercana con Juan Luis Cipriani?
Claro, aunque no sé desde cuando. Obviamente tienen una relación muy antigua. Pero en el caso de Dionisio Romero va más allá, en la medida en que él ha tenido relación estrecha —por ser español, por ser conservador y probablementeporque eraelhombremá spoderosoentrelo sempresariosperu anos— con José María Escrivá de Balaguer. La vinculación con el Opus comienza con la Universidad de Piura, sigue con Cipriani, pero va a los niveles más altos.

Porque el Opus Dei está engarzado con el empresariado, ¿podríamos generalizar y decir que está interesado en los que tienen poder político y económico?
No exclusivamente con el empresariado. El Opus parece ser una orden heliocéntrica, siempre está orientada por el Sol; ahí donde brilla, ellos van. Pero hay algo más. La filosofía o la teología del Opus Dei reconoce el trabajo, pero también la dedicación a la vida cristiana en todo momento, a toda hora. Es una orden que enfatiza, como su prima hermana la Familia Sodálite de Luis Figari, la religiosidad en la vida cotidiana. Un paréntesis: ese grupo sí tenía un origen de Falange, ahí sí se produce un caso de alguien que está en la Falange peruana y se da cuenta de que esa vía política ya está cerrada, que es imposible construir un proyecto político en torno a una opción fascista en la posguerra, entonces pasa directamente al campo de la acción religiosa. Volviendo al Opus Dei, esta idea de santificarse en la vida cotidiana, de dedicarse a la familia y al trabajo, justifica la adquisición de propiedades que vienen del esfuerzo. Es una orden que no tiene problema con aquellos que acumulan riquezas y fortunas, a diferencia de los franciscanos o los jesuitas que siempre han hecho énfasis en el voto de pobreza. El Opus Dei es perfectamente compatible con un tipo de orientación empresarial, siempre y cuando sigan los lineamientos que ellos consideran apropiados.

En cierto sentido, el Opus Dei representa la ética católica del capitalismo, lo que implica llevar estos principios religiosos, entendidos de esa manera tan militante y tan íntima, a los distintos ámbitos donde laboran y donde realizan la vida cotidiana, es decir, el seno de la familia y el trabajo. En el caso de los Romero, incluso se convierte en un criterio de selección de gerentes. En el Banco de Crédito y el grupo Romero, uno de los elementos de consideración en la hoja de vida es el tipo de ideas que tienen. Para el Opus, como para los sodálites, el campodelaeducació nesdefundamental importanciaporqu eperdieronterren o a una gran velocidad a partir de Vaticano II y con la Teología de la Liberación. Justamente, la Universidad de Piura es un intento por retomar la iniciativa en la educación, y hay que reconocer que han avanzado notablemente.

¿La cuarta generación de los Romero continúa este vínculo estrecho con el Opus Dei?
Al parecer, sí. Al menos en las entrevistas de despedida que da Dionisio Romero al pasar el mando a su hijo Dionisio Romero Paoletti, él insiste en que la educación de sus hijos ha sido de acuerdo con estos valores de familia, incluso de austeridad. Dice que su hijo nunca ha sido de yates, él tampoco. Dionisio Romero no tiene yate, y que sepa ni casa de playa. Su único gasto de lujo fue cuando se compró un Lamborghini. Él declara que ha criado a su hijo con esos valores y espera que continúe así generación tras generación.

¿Cómo ve Romero la trayectoria política y religiosa de Juan Luis Cipriani? ¿Cuál es su visión de Cipriani, de sus virtudes, de sus defectos, qué lo encandila tanto?
El grupo Romero tiene una vocación de apoyo decidida, permanente, infatigable, al Opus Dei. Eso me parece evidente. Si ves el tipo de obras que ellos llaman de responsabilidad empresarial del Banco de Crédito o Alicorp, muchas han sido restaurar iglesias, y tengo la impresión de que la mayoría de esas iglesias son donde está el Opus. Empezó con la Catedral de Lima en el momento en que Cipriani ya era Cardenal, si no me equivoco. Ese es un dato que se conoce poco. Creo que el grupo como tal siente que tiene una obligación moral de apoyar la labor del Opus.

Pero Cipriani podría ser un gerente del grupo Romero, por personalidad, por formación, por modo de ser, por carácter.
Probablemente. La relación entre el Opus Dei y Romero es muy estrecha, antigua y creo que va a continuar. Este tipo de apoyo, más el apoyo de otras familias, ha permitido, junto con las tendencias en el Vaticano, dos cosas que son notables en América Latina y probablemente en el mundo. En primer lugar, que el Opus Dei tenga un cardenal. Es el primero, no sé si el único ahora. Lo segundo es que, y esto lo he consultado con un historiador de la Iglesia, que actualmente hay diez obispos del Opus Dei en el Perú, más dos de la Familia Sodálite. Y ese es el número más alto de América Latina.

Es un trabajo consciente, a mediano plazo, político.
Así es. Muy disciplinado, muy firme y de continua expansión e influencia en distintas esferas del poder. El problema con Cipriani, que es también del Opus Dei, es que no representa o no está en contacto con los distintos grupos y desconoce las tendencias que existen en la Iglesia católica. Creo que muchos católicos no se identifican con el Opus Dei. Y ahí es donde viene el problema con la Universidad Católica. ¿Por qué este cardenal, a diferencia de los anteriores, cruza la línea y exige una serie de derechos a partir de lo que dice el testamento de Riva-Agüero cuando los otros nunca lo hicieron? Creo que se trata de un acto de audacia que tiene riesgos enormes para la propia Iglesia y ciertamente para la pobre Universidad Católica. Un sacerdote me decía: "Creo que es una guerra donde los dos pueden perder". La Iglesia porque está en medio de una polémica, una disputa institucional en la que muchos católicos no están de acuerdo. Esta es una guerra del Opus Dei. Y puede perder la Universidad Católica porque su vida institucional se complica. Lo que me preocupa es si esta movida es parte de un esquema mayor de la derecha, del Opus Dei, de terminar de coronar su expansión en el sistema educativo asumiendo el control de la mejor universidad del país. La Universidad Católica ha sido muy plural en todo tipo de coyuntura. La diferencia entre San Marcos y la Católica en los años sesenta y setenta es que en la Católica tú podías hablar de política y tomar posición política, pero eso nunca desplazó el debate académico. En San Marcos, el debate político o la posición política terminó dominando la vida académica. Ahora este peligro ya no viene por el lado de la izquierda sino por la derecha. Cipriani se ha metido en un lío largo y espero que la Universidad Católica tome una actitud más decidida, más abierta, de expresar sus opiniones, sobre este tema que va a ser fundamental para decidir su futuro.

¿Esta presencia fundamentalista, autoritaria, intolerante, es un signo de retraso? ¿Se da en Europa algo similar o es propio de los países sudamericanos?
Creo que es un fenómeno que se observa en otros países, particularmente en las iglesias protestantes. Hay una preocupación por lo que ellos llaman una pérdida de valores, y hemos sido testigos de toda una reacción organizada para recuperar espacios en la sociedad civil y en el Estado. Lo que representa George W. Bush es precisamente eso. Fue el primer presidente de los Estados Unidos elegido con el apoyo explícito de una coalición cristiana ultraconservadora, prácticamente fundamentalista. En países católicos europeos como España, Portugal, Italia, hasta cierto punto Francia, o en México, se habla de grandes empresarios, de importantes tecnócratas muy vinculados a órdenes religiosas conservadoras, incluyendo el Opus. Lo que ocurre en el Perú no es una excepción. Lo que es novedoso es que el Opus Dei y los sodálites hayan podido avanzar de una manera tan firme. Todavía no hay una reacción contraria a esa tendencia, pero probablemente el punto de quiebre sea el intento de control de la Universidad Católica, porque obliga a sectores que antes eran plurales, y que no tenían mayores preocupaciones de este tipo, a reaccionar.

¿Cuál ha sido el comportamiento político de Dionisio Romero y de Juan Luis Cipriani durante el gobierno de Fujimori?
Quieres decir ¿qué tienen en común Dionisio Romero y Juan Luis Cipriani en sus relaciones con el poder? La respuesta es que ambos han aplicado la misma estrategia de estar vinculados a las más altas esferas del poder y de apoyarse en esa vinculación para conseguir sus propios fines. Durante el gobierno de Fujimori, los empresarios en general, pero el grupo Romero en particular, tienen una relación muy estrecha con las altas esferas del gobierno. No tanto con Fujimori como persona, porque él tenía aversión a los ricos o se sentía incómodo entre ellos. Aunque no había necesidad de vincularse con Fujimori porque Jorge Camet estaba en el ministerio de Economía, y este ministerio tenía funcionarios del Banco de Crédito y del grupo Romero permanentemente durante los diez años del gobierno de Fujimori. Es por este nexo que Dionisio Romero tenía altos niveles de influencia, a lo que hay que añadir su vieja y cercana relación con Montesinos o los organismos de inteligencia. Cipriani también, como obispo primero. Cipriani es un personaje que apoya abiertamente al gobierno de Fujimori, está de acuerdo con una estrategia represiva contra Sendero Luminoso, y al mismo tiempo llega a tener vinculaciones muy cercanas con el poder.
Incluso fue miembro del directorio de Foncodes, un director con opiniones muy fuertes que no solo intervenía en discusiones sino incluso tenía influencias directas sobre los proyectos. Es interesante que cuando nombran a Manuel Estela como director ejecutivo de Foncodes, el año 1994, su estadía fue solo de unos meses. Su salida se debe muy probablemente a gestiones conjuntas de Camet y Cipriani. ¿Qué cosa te indica esto? Bueno, volvemos al mismo tema. Su falta de prudencia como obispo, el hecho de que es capaz de tomar decisiones bruscas a pesar de las consecuencias que puedan tener. Es muy probable que Cipriani haya sido una de las personas clave en la salida de Estela de Foncodes, que es el comienzo del fin del fujimorismo. A partir de ese momento viene una serie de cambios en cadena en el gobierno de Fujimori y estos grupos se apropian de su gobierno.

Este patrón es parte de un problema mayor. Hay tres casos que demuestran una relación muy clara entre el Opus Dei y la política con gobiernos represivos, autoritarios y anticomunistas: el gobierno de Franco en España, Pinochet en Chile y Fujimori en el Perú. Ellos tratan de tomar distancia y argumentar que la relación no es muy estrecha, que es parte de la leyenda negra tejida por sus enemigos. Pero no hay orden religiosa que esté más engarzada con gobiernos represivos y el poder económico que el Opus Dei. En el caso de Fujimori, la relación entre el Opus Dei, Cipriani y los empresarios con ese régimen es muy evidente. No solo por el lado de Cipriani sino también por el lado de Renovación Nacional y Rafael Rey, cuyo padre fue fundador y uno de los primeros profesores de la Universidad de Piura. Además del ex ministro y premier Francisco Tudela, a quien en círculos ultraconservadores consideran el próximo rector de la Católica. Aquí hay más que una disputa sobre una herencia. Quien crea en esa visión legalista no entiende a Cipriani ni a la ultraderecha peruana.

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